27
Dic
09

El valle inexplicable, pero siniestro.

De manera resumida, la teoría del valle inexplicable (http://es.wikipedia.org/wiki/Valle_inexplicable) apunta que vemos con simpatía aquello que tenga características antropomórficas (un peluche con el hocico más corto, un robotito torpe con dos piernas…) pero sentimos antipatía por aquello que se acerca demasiado a lo humano (los robots de blade runner, los terminator, una mano protésica…).
Es decir, es posible que lo sintamos como una amenaza: se nos parece tanto que nos quitará el puesto. La wikipedia apunta algunas posiblidades. Desde aquí, y teniendo en cuenta que esta teoría procede de la robótica japonesa (por lo tanto, posiblemente ajena a algunas corrientes del pensamiento europeo del siglo pasado, sobre todo si no pasaron antes por el filtro yankee), apuntamos nuestr intento de explicación.
Sigmund Freud, en su artículo sobre “lo siniestro”, analiza un cuento de E.T.A. Hoffman y parte de él para apuntar que lo que nos resulta realmente siniestro no es el monstruo que no se nos parece en nada, sino precisamente aquello tan parecido a nosotros que podríamos ser nosotros mismos: no es más desagradable un pensamiento absolutamente ajeno, que quedaría en mera chaladura o excentricidad, o incluso en un peligro más o menos lejano, sino un pensamiento rechazado en la intimidad de nuestra cabeza, reprimido de manera que no haya podido siquiera ser consciente… De ahí que, cuando lo encontramos de repente tan pimpante de paseo por el mundo real nos provoque, sin poder explicarlo, un gran desasosiego.
Un efecto siniestro se observa en los dobles: aquellos que amenazan nuestra propia identidad, que podrían sustituirnos, como especie (los robots que se rebelan contra la Humanidad) o como individuos. Me parece interesante la intervención de Otto Rank sobre si no sería el alma inmortal el primer doble, ése que es como nosotros pero que nos sobrevivirá.
Todos los dioses que se dejan de adorar se convierten en demonios. Mientras el niño todavía se ve a sí mismo desde el punto de vista de su cabecita, es decir, a trozos (ahora un brazo, ahora una pierna, ahora el ombligo…), cuando se ve en el espejo se queda pasmado al observarse de una sola pieza. Siente que es él pero que no es él, y, teniendo en cuenta cuánto necesita a sus padres para sobrevivir y cómo, evolutivamente, su afecto se traducirá en comida (esa misma ecuación de amor y comida que aparece, traducido de distintas maneras, en bulímicas y anoréxicas), siente la amenaza de ser sustituido por su imagen especular.
Así pues, el valle inexplicable no lo es tanto si aplicamos el concepto psicoanalístico de “lo siniestro”.
Como dudo de mi capacidad para explicar estos temas (y más si no es en persona), me remito al siguiente enlace con el texto original: http://www.librosgratisweb.com/html/freud-sigmund/lo-siniestro/index.htm
Sobre las relaciones entre “lo siniestro” y “lo fantástico”, los dobles y las diferentes posibilidades del yo (androides, elfos o vulcanianos, orcos o klingon), pasando por la traducción de fantasías personales -le pego al malo del instituto y me voy con la chica, como en la primera película de Spider-man- reelaboradas para dar placer a otros y no sólo a mí, ya hablaremos más adelante siguiendo los trabajos de Ernst Kriss.
Feliz Navidad, Feliz Año Nuevo y Feliz Todo Lo Demás.
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