04
Dic
09

La muerte, la niña y la enfermera que leía Onetti, de Alberto Torres Blandina.

La chica está sentada. Tiene un libro de Onetti entre las manos. Es guapa, claro. Si no lo fuera, ni mil libros de Onetti hubiesen hecho que me fijara en ella. Pero es guapa y tiene “La muerte y la niña” entre sus manos. No me gusta Onetti, no demasiado al menos. Pero marca una diferencia. Si hubiese sido Gabriel García Márquez me hubiera acercado iguamente, pero no me habría impresionado. Si hubiese sido Isabel Allende probablemente ni me habría acercado. Con Baudelaire entre sus manos hubiese pensado: tiene ganas de impresionar, luego es impresionable. Presa fácil. Pero bueno, era Onetti. Con Onetti no sabe uno nunca qué pensar.
La biblioteca pública de la calle del Hospital no es el lugar más adecuado para ligar, pensarán algunos. Y tendrán razón. En los gimnasios es más fácil. O cualquier noche en un after del barrio del Carmen. No me cabe la menor duda. Pero ocurren dos cosas. La primera es que no estoy desesperado. ¿Sorprendidos? ¿Debiera estarlo sólo por el hecho de ser un hombre? La segunda es que en una biblioteca tengo más recursos. Bueno, el recurso es siempre el mismo, para qué mentir: mi pose de escritorcillo con zapatillas viejas, el pelo grasiento y sonrisa cínica. Muy Generación X. Pero la misma pose que causa indiferencia (y hasta cierto intercambio de sonrisas burlonas… ¿o sería por aquellas mallas?) entre las alumnas del body-fitness, con frecuencia da resultado entre las jóvenes universitarias que acaban de descubrir a Charles Baudelaire. El bueno de Charlie, podría bromear, sin mucha gracia. Y no importaría. Un humor un poco ingenuo, como una caída aparatosa, puede resultar hasta entrañable. Pero es Onetti. No lo olvidemos, Onetti no es Baudelaire.
Me acerco por detrás. ¿Lo has leído?, le digo a bocajarro. Me mira. Un poco desconfiada al principio. Después piensa que es una bibliotea (no hay humo ni cubatas) y baja la guardia. No. Estaba sobre la mesa cuando me he sentado. ¿Es bueno? Levanto los hombros. Es curioso. No sé qué cosas sueles leer. No sé cuáles son tus gustos.
Resulta que sus gustos no son. Hemos acabado en una terraza de la calle del Hospital. No son pero es guapa. Ya lo dije. Hace dos años acabó enfermería y ahora estudia un módulo cuyo nombre no retengo. Me habla de su hermana. No sé por qué. Pero me habla de su hermana mayor, que se ha ido a vivir a Londres. Yo la miro fijamente y asiento. No me puedo creer que no sea esa chica que yo observaba desde detrás de la estantería de la biblioteca. La que lee Onetti. La chica que pasea habitualmente por el cauce del río y, cuando encuentra un lugar agradable, se sienta, saca su libro y se pone a leer. Su hermana habla muy bien inglés –dice- y ella va a la misma academia. Pronuncia en un correcto inglés el nombre de la academia. Sus profesores deben de estar muy contentos. Sonrío. Estoy a punto de preguntarle si conoce a Roberto Arlt. Como le gusta Onetti, tal vez conozca a Arlt. Son de la misma generación. Y si no lo conoce, puedo recomendárselo. Pero me está hablando de la enfermedad rara que tiene su prima y no quiero interrumpirla. Utiliza palabras en argot de medicina y no la sigo del todo. Me pasa también con House, pero House me hacer reír. Cuando acabe, le preguntaré por Arlt. Cuando acabe de contarme lo de la luxación de su amiga. O a lo mejor no le pregunto.
Vuelvo a casa. Está oscureciendo y se encienden de golpe las farolas. Me gusta este momento del día. El azul oscuro del cielo y la luz amarillenta de las farolas. No me puedo quitar de la cabeza a la chica de la biblioteca. Ella estaba sentada con “La muerte y la niña” entre sus manos. Yo la observaba desde detrás de la estantería sin saber muy bien qué decirle. Era preciosa. Tal vez vuelva a encontrarla. Mañana me daré una vuelta por el cauce del río y miraré en el césped, a ver si la veo. Llevaré un libro de Roberto Arlt. Seguro que eso la impresiona.
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1 Response to “La muerte, la niña y la enfermera que leía Onetti, de Alberto Torres Blandina.”


  1. 1 geklodia
    20 diciembre 2009 en 10:29 am

    Alberto Torres Blandina es un escritor valenciano, autor hasta el momento de un libro de narrativa juvenil y de varias otras obras de narrativa a secas (“para adultos”, en contraste con “juvenil” suena a otra cosa…), y de teatro, aparte de componer y cantar en el grupo “La niña mala”. En sus ratos tontos también tiene tiempo de dar clases de lengua y literatura, escribir artículos, dar la vuelta al mundo y meter “los pieses” en el variado mundo del teatro.

    Y, como recuerdo haber leído la opinión del Babelia en su día y visto que de año en año cada vez los veo más desacertados en sus críticas, apunto que, desde el momento en que lo cuelgo en el blog es porque a mí me parece que escribe de miedo.

    http://albertorresblandina.wordpress.com/about/


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