03
Nov
09

el relato que me contó Dinosaurio, de Neal Stephenson, 3/4

ballena varada

Me miraron como si estuviese loco.

—Los Reptiles se han quedado obsoletos —dijo el Rey de las Musarañas.

—Los Reptiles son sólo pájaros retardados —dijo el Rey de las Aves—, así que yo soy tu Rey, muchísimas gracias.

—Sólo hay cero de vosotros —dijo la Reina de las Hormigas. En la aritmética de las hormigas sólo hay dos números: Cero, que significa cualquier cosa por debajo de un millón, y Algunos—. No podéis cooperar, así que aunque fueses el Rey, el título no tendría sentido.

—Además —dijo el Rey de las Musarañas—, el propósito de esta conferencia en la cumbre es decidir qué reino va a comerse qué dinosaurio, y no suponemos que el Rey de los Dinosaurios, incluso si existiera, pudiera participar constructivamente —los mamíferos siempre hablaban así para demostrar que tenían grandes cerebros, que eran básicamente los mismos que los nuestros sólo que sobrecargados con más responsabilidades; cerebros inútiles debo decir, pero muy sabrosos.

—Pero hay tres reinos y cuatro dinosaurios —señalé. Por supuesto eso no era cierto en la aritmética de las hormigas, así que la Reina de las Hormigas objetó inmediatamente. Al final tuve que ir adonde las hormigas y aplastarlas con mi cola hasta que maté algunos millones, que es la única forma de conseguir que una hormiga te tome en serio.

—Seguro que tres dinosaurios serían suficientes para dar una comida justa —dije—. ¿Puedo sugerir que los pájaros se coman a Pteranodon hasta los huesos, que las musarañas destrocen a Utahraptor miembro a miembro, y que las hormigas devoren el cadáver de Ankylosaurio?

Los tres monarcas parecían considerar aquella propuesta cuando Utaharaptor saltó enfadado.

—Perdonen, Altezas Reales, ¿pero quién ha nombrado Rey a éste? Yo estoy tan cualificado como él para

ser Rey. —Pronto, Pteranodon y Ankylosaurio también reclamaban el trono.

El Rey de las Musarañas, el Rey de las Aves y la Reina de las Hormigas nos dijeron que nos callásemos, y hablaron entre ellos durante unos minutos. Finalmente, el Rey de las Musarañas se adelantó.

—Hemos tornado una decisión —dijo—. Nos comeremos a tres dinosaurios y uno, el Rey de los Reptiles,

vivirá; sólo queda que uno de vosotros demuestre ser superior a los otros tres y que, por tanto, merece llevar la corona.

—¡Muy bien! —dije y me volví hacia Utahraptor, que empezó a echarse atrás, siseando y rasgando el aire

con sus enormes garras. Si podía dar cuenta de Utahraptor con un ataque frontal, Pteranodon se echaría para robar algo de la carne y podría cazarlo en ese momento; habiéndome fortificado lo suficiente al comerme los otros dos, quizá fuese los suficientemente fuerte para derrotar a Ankylosaurio.

—¡No, no, no! —gritó el Rey de las Musarañas—. A esto me refería cuando dije que los reptiles estabais obsoletos. Ya no se trata de ver quién es el mayor y el más fiero.

—Ahora se trata de cooperación, organización y regimentación —dijo la Reina de las Hormigas.

—Ahora se trara del cerebro —dijo el Rey de las Musarañas.

—Ahora se trata de la belleza, la gloria, el maravilloso vuelo inspirado —dijo el Rey de las Aves.

Eso precipitó otra chirriante disputa entre los dos Reyes y la Reina. Todos tenían poca cuerda, y probablemente hubiese habido problemas si una ola no hubiese traído un par de cadáveres de ballenas y elasmosaurios muertos a la playa. Como podéis imaginar, caímos sobre esos regalos con gusto, Y mientras me comía mi parte, también me las arreglé para tragar innumerables pájaros, musarañas y hormigas que se alimentaban del mismo trozo que yo.

Después de que todos nos hubiésemos llenado los estómagos y nos hubiésemos calmado, los Reyes y la Reina retomaron la discusión. Finalmente, el Rey de los Musarañas, que parecía el portavoz de los monarcas, volvió a adelantarse.

—No podemos llegar a un acuerdo sobre cuál de vosotros debería ser Rey de los Reptiles, así que cada

una de nuestras naciones, Aves, Mamíferos y Hormigas os someterá a uno prueba a cada uno, y luego nos reuniremos de nuevo para votar. Si el resultado de la votación es un empate, nos comeremos a los cuatro y acabaremos con el Reino de los Reptiles.

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